Uncategorized

Las Humanidades aplicadas a la mediación

La Mediación  

Las Humanidades aplicadas en la Mediación  

Hoy en día, 2500 años después de la Antígona de Sófocles, tenemos  una nueva polis: la sociedad Techno Científica Planetaria que también  nos hacer sentir miedo. Existe un cierto grado de desconfianza del  hombre respecto a su altura de miras y de potencial. Nos damos cuenta  que somos también parte de la naturaleza, y que el cambio climático  que estamos provocando parece inexorable.  

Vivimos en un presente continuo y con enorme preocupación por los  crecientes niveles de conflicto y violencia en nuestras propios países y  ciudades, y en todo el mundo. Contener la violencia mediante el cuerpo  policial nacional e internacional no ha tenido éxito. Encontrar el origen  del conflicto y de la violencia en todos los niveles y evitar las  condiciones que provocan problemas sociales es un desafío, pero lo  que está en juego es la calidad de vida en el presente y, en última  instancia, el futuro de las civilizaciones. Es un desafío que hay que  aceptar, y es fundamental que seamos dignos de nuestros tiempos  actuando mejor sobre ellos, de manera tanto critica como creativa.  

Frecuentemente nos surgen fuertes dudas y preguntas concernientes a  la moral y la ley. Las principales preguntas que nos formulamos se  refieren a qué debería ser la ley, cómo debería organizarse la sociedad  y qué queremos decir cuando nos referimos a la justicia.  

La sociedad es consciente que nos encontramos en pleno proceso de  modernización, y que la introducción efectuada de los métodos  alternativos de resolución de conflictos (ADR) en el sistema de justicia  es muy conveniente y necesario. También lo es fomentar la cultura de la  negociación y mediación para conseguir vivir en una sociedad mejor, y  que respete la libertad de cada uno de escoger su propia concepción de  bienestar. Ansia de libertad, bienestar y anhelo de virtud son tres ideas  fundamentales para vivir en sociedad y para concebir la justicia.  

En esta exposición pretendo explicar, de manera libre y de acuerdo con  mi experiencia y percepción, la capacidad, experiencia y compromiso  que poseen los auditores de cuentas en el fomento de la cultura de los  ADR. Explicaré el apoyo que recibimos del Instituto de Censores  Jurados de Cuentas de España (ICJCE), y también explicaré  brevemente los objetivos del Servicio de Mediación de Auditores  (SMAS) y los de la Comisión de Mediación del ICJCE, creada para 

fomentar la cultura de la negociación y mediación en nuestro país, de la  cual formo parte.  

Entender, comprender, criterio y opinión 

En el ejercicio de nuestra profesión todos nos enfrentamos a multitud de  situaciones que nos ocasionan retos de entendimiento potentes que  requieren un esfuerzo y atención plena en situaciones adversas.  

En mis primeros trabajos como ayudante, la primera norma de auditoría  que aprendí fue que para ser diligente tan solo se me requería partir de:  “entender lo que tienes que hacer, entender lo que haces y entender lo  que has hecho”. Nunca se me olvidó, ni en mi etapa de ayudante ni en  mis etapas posteriores en la Firma.  

La segunda norma, años más tarde, fue: El juicio que te formas en un  proceso de auditoría es muy relevante para ti y para la firma, y debes de  asirte a él con todo tu ser”. Estas dos normas forjaron mi esencia como  profesional y mi palanca de apoyo para mejorar y poder emitir opiniones  en nombre de la Firma, junto al mío propio.  

Entorno de conflicto permanente y pertenencia a grupo  

También aprendí “in situ” que cuando estás inmerso en un problema o  situación que te atañe y crees no poder resolver o estar a la altura noble  que se espera de ti, no debes abandonar nunca en el empeño, ya que  eres parte de un equipo, de un grupo y de una Firma multidisciplinar con  diferentes grados de experiencia. Estás ayudando a efectuar un trabajo  por encargo del Consejo de Administración de la Sociedad, cliente que  requiere toda tu atención y que te proporcionará retos constantes.  Entendí que “entre todos lo sabemos todo y que entre todos lo haremos  todo” Nunca me he sentido solo, y aprendí a preguntar, a escuchar  activamente y a documentar mis opiniones.  

Comprendí lo que se siente formando parte de un equipo cohesionado  con objetivos comunes y responsabilidades diferentes, entendí la razón  de ser de la Firma, sus valores y su código deontológico. También  entendí como necesaria la pertenencia a colegios profesionales y, en mi  caso, al ICJCE y al Col.legi de Censors Jurats de Comptes de 

Catalunya. Sentirse parte activa de un colectivo con objetivos comunes  y valores éticos sólidos es fundamental en el ejercicio de toda profesión.  

El entorno del conflicto  

En la realización de nuestro trabajo viajamos por tres caminos que se  unen, uno metodológico, otro técnico y otro relacional, y el conflicto es la  nube que se cierne en el camino y que siempre aparece, mas tarde o  más temprano. Darte cuenta del momento en el que aparece es  necesario para seguir adelante, para proteger y protegerte. 

La manera de intuir, prever y mostrar nuestro entendimiento de la  sustancia de cada conflicto da muestra de quienes somos y del proceso  de diálogo que seguimos para fundamentar y documentar nuestras  conclusiones y opiniones del mejor modo posible. También aflora la  confianza debida, el escepticismo profesional y el rigor y respeto mutuo  que debemos mostrar y mantener en todo momento. Demuestra nuestro  carácter y define tanto lo que somos como el respeto que tenemos por  el lugar donde estamos.  

El conflicto, según la definición de J. Folger, es la interacción de  personas independientes que perciben objetivos incompatibles e interferencias mutuas en la consecución de sus objetivos.  

El conflicto es luz y sombra, peligro y oportunidad, estabilidad y cambio,  fortaleza y debilidad, el impulso para avanzar y el obstáculo que se le  opone. Todos los conflictos contienen la semilla de la creación y de la  destrucción. Sun Tzu 

El conflicto se puede ver como un camino largo o viaje. Nos vemos  dentro y fuera de situaciones complicadas, problemas desesperantes y  que se nos hacen muy largos en el tiempo. Nos preguntamos a menudo  dónde estamos en ese problema concreto y a dónde y cómo queremos  llegar.  

Los conflictos profundos nos angustian y a veces son violentos y  destructivos. Pero en otras ocasiones estos mismos conflictos nos  producen hallazgos espirituales muy profundos dentro de nosotros. El  conflicto, según Lederach, abre un camino sagrado hacia la revelación y  la reconciliación. 

John Paul Lederach es un mediador transformativo (Escuela  transformativa) y pacifista menonita. Los cristianos menonitas  promueven la paz y la reconciliación entre los hombres de todo tipo,  ayudan a entendernos mejor a nosotros mismos y a los demás y  promueven el fortalecimiento de vínculos dentro de la comunidad  cristiana. La mediación transformativa cree que las personas en  conflicto importan y tienen que salir más reforzadas y reconocidas fruto  de la mediación, lleguen o no lleguen a un acuerdo.  

En situaciones de relación personal y profesional difíciles hemos  aprehendido lo que significa para nosotros y para la Firma saber  movernos en el conflicto y percibir la alegría que proporciona su  resolución favorable. Hemos experimentado lo conveniente que es  distanciarnos psicológicamente, y por un periodo breve de tiempo, de  las circunstancias objeto del conflicto. Tomar distancia, respirar  profundamente y esperar, esperar escuchando activamente a tu cuerpo  antes de hablar, es siempre una buena receta y la tenemos bien  entendida desde nuestra infancia, la aprendimos de nuestros mayores.  

La espera te brinda un alivio emocional y, de hecho, ayuda a resolver.  Hay muchas formas simples y potentes de ganar distancia psicológica  (y ayudar a otros a hacer lo mismo). Cuando estás en bucle analizando  una situación muy conflictiva y te detienes, respiras profundamente,  escuchas y esperas, te das cuenta citando de nuevo a JP Lederach  que: “En la construcción de la paz se tiene que aprender a tener  paciencia y esperar. Esperar que vengan nuevas ideas que atrapar.  Esperar un entendimiento y un acuerdo. Esperar que las semillas  maduren y germinen. Esperar el cambio. Esperar que la gente se  acerque al lugar donde se encuentren con ellos mismos, con otros y con  Dios. Cuando esperamos nos damos cuenta de que no tenemos el  control.”  

La espera siempre debe terminar y percibes que ha terminado en el  momento en que tu mismo o alguien, próximo a ti, decide efectuar un  movimiento creador. Es entonces cuando surge la magia y aparece un  nuevo rayo de luz que se abre para todos, mostrando el nuevo camino a  seguir en paz. La vida es Guerra y Paz.  

Negociación y mediación  

Cuando se debaten cuestiones técnicas muy complejas, entre cliente y  auditor o entre miembros del equipo, somos las partes interesadas las 

que debemos estar mejor informadas y las que debemos disponer del  tiempo y recursos adecuados para entender la sustancia de la  controversia, y para resolver las cuestiones que, de buena fe, se  dirimen.  

Lo mismo es aplicable cuando surgen discrepancias de opinión claras y  rígidas, y percibes que la escalada del conflicto va en aumento y que  nuestra relación personal con las partes en conflicto puede estallar.  

Todos hemos sufrido, en menor o mayor grado, ciertos brotes de  ansiedad en situaciones límite que nos han ayudado a conocernos  mejor. Por suerte para nosotros, hemos también conocido a grandes  compañeros que nos han ayudado a reflexionar y a seguir forjando  nuestra personalidad dentro del código deontológico que enmarca la  ética inherente a la profesión. Hoy les reconocemos su mediación y su  amistad.  

La mayoría de las veces, casi todos nuestros conflictos se resuelven  negociando, pero no siempre es así ya que las partes pueden percibir  inconvenientes de estatus, debido a sus cargos o responsabilidades  adquiridas, en reconocer el error en su planteamiento. Debemos  entender que el diálogo en negociación implica que las partes asuman y  luego cedan en una serie de posiciones ya mostradas.  

Nuestra experiencia profesional nos ha proporcionado la combinación  de empatía y reafirmación profesional necesaria para liderar o formar  parte del equipo negociador en conflictos civiles y mercantiles, ya que  adoptamos la perspectiva necesaria para tratar de entender el punto de  vista del otro negociador. Demostramos poseer una comprensión  precisa y carente de juicios respecto a los diferentes puntos de vista e  intereses de las partes.  

Si no avanzamos en la negociación sincera respecto a encontrar la  salida de la controversia surgida tenemos la norma de acudir a un  tercero neutral que, formando parte de la Firma, pero no directamente  del equipo auditor, ayuda con su experiencia y buen criterio a tomar la  distancia adecuada del conflicto aportando reflexiones certeras y aire  fresco al proceso. Ello resulta siempre en un mejor entendimiento de los  intereses de las partes en conflicto, y en el inicio de un nuevo proceso  en la determinación de nuestras posiciones en negociación.  

No obstante, y en ocasiones de diversa índole, apercibimos situaciones  en que la negociación no avanza por el temor de parecer débil y/o que,  de forma alterna, cada parte se resguarda en una posición inamovible. 

Ello nos mueve a analizar la correlación del conflicto con el cambio: qué  tiene que cambiar, quién propondrá primero un cambio, y qué coste  para las partes tendrá cada cambio propuesto.  

Como auditores externos tenemos larga experiencia en tratar con  nuestros clientes en presencia de abogados, peritos y otros  profesionales de parte en reuniones conjuntas y, por ello, sabemos  ayudar a controlar las sesiones de negociación para que estas sean  efectivas. Preparamos bien las reuniones, sabemos evaluar la  competencia profesional de los participantes, percibimos los intereses  de cada parte, y tenemos también la intuición necesaria para conocer  posibles conflictos de intereses entre las partes asistentes y detectar  incentivos espurios que puedan hacer irracional una negociación.  Podemos intuir comportamientos irracionales, y también detectar  posibles vulneraciones del código ético de las partes o de los abogados.  

En negociaciones mercantiles complejas, asistimos al negociador  principal (normalmente un abogado) a visualizar y entender los  diferentes riesgos y dilemas (tanto técnicos como relacionales) a los que  deberá enfrentarse durante el proceso, así como en determinar los  costes de la puesta en práctica de la estrategia elegida y de las  diferentes acciones a efectuar durante el proceso escogido. 

Si concluimos que las partes desean mantener una relación comercial  continuada en el futuro y que el nivel de tensión en el proceso aumenta,  consideraremos explicar las ventajas de incorporar un tercero neutral  (facilitador, mediador, identificador de hechos, evaluadores y árbitros) al  proceso de negociación. Ello abrirá las puertas a rebajar la tensión en  ciertos puntos de anclaje, y a imprimir rigor en el proceso aportando  nuevos puntos de vista.  

Como bien sabemos, un tercero neutral mediador debe ser  independiente e imparcial respecto a las partes, neutral respecto del  conflicto y estar sujeto a la más estricta confidencialidad. El Censor  Jurado de Cuentas inscrito en el SMAS posee también una amplia y  reconocida experiencia en la resolución de conflictos mercantiles que le  permiten conducir o participar en el proceso de negociación o de  mediación mediante el uso de una metodología centrada en el cliente.  Asiste a las personas en la comunicación de los aspectos que les  preocupan para, sin imponer su criterio ni simplemente ayudar a decidir 

lo que dictamina el derecho o las normas contables, ayudarles en la  resolución de los problemas que subyacen al conflicto. 

La razón de ser del SMAS es fomentar la cultura de la Resolución  Alternativa de Conflictos y de la Mediación dentro de nuestro colectivo y  en el mundo empresarial, y uno de los objetivos de sus auditores  mediadores es ayudar al cliente y abogado tanto a reflexionar sobre las  raíces del conflicto como en determinar el mejor método a seguir para  intentar resolverlo.  

La comisión de mediación del ICJCE ha sido constituida para asegurar  que: nuestro código ético se aplique en todas las actuaciones de  nuestros miembros en trabajos de ADR, y que refleje adecuadamente  los valores específicos del ICJCE, estar al corriente de las diversas  “mejores prácticas”, tanto a nivel académico como práctico, para  divulgarlas a los miembros del SMAS para que las apliquen en su  práctica diaria, y asegurar una adecuada formación a nuestros  miembros  

Estoy convencido de que los Censores Jurados de Cuentas interesados  en la resolución de conflictos tenemos las características idóneas para,  con una formación adicional eficaz en negociación y mediación,  aportar al mundo empresarial y a la sociedad en general nuestro  enfoque constructivo, metodología y buen hacer en el ámbito de la  resolución de conflictos, y de la mediación mercantil en particular; y al  mismo tiempo, fomentar su práctica en nuestra sociedad, tanto en  empresas familiares como en organizaciones, y en cualquier ámbito de  nuestra vida personal y profesional. La sociedad y nuestra profesión nos  lo agradecerá.  

Juan Lagen Vidal 

Exsocio de KPMG, Censor Jurado de Cuentas, Profesor Mercantil, Economista U.Abad Oliba, Master en Medición UPF, Miembro de la Comisión de Mediación del ICJCE, Responsable de impulsar los ADR en el Col.legi de Censors Jurats de  Comptes de Catalunya

admin